Viernes 15 de noviembre de 2019, 15:15 (TU)
Tránsito de Mercurio del 11 de noviembre de 2019

Tránsito de Mercurio del 11 de noviembre de 2019

El próximo lunes 11 de noviembre, las manchas solares que eventualmente sean visibles en el Sol estarán acompañadas por una pequeña silueta planetaria, mucho más oscura: a lo largo de casi cinco horas y media, los habitantes de la Tierra podremos observar el tránsito del planeta Mercurio a través del disco solar, un fenómeno que no volverá a repetirse hasta el año 2032.

Visibilidad del tránsito de Mercurio

En esta oportunidad, el evento será visible en su totalidad desde Sudamérica, Centroamérica, y la zona este de México, Estados Unidos y Canadá. Para el resto de Norteamérica, el tránsito comenzará antes de la salida del Sol. En la mayor parte de Europa, África, el oeste de Asia y en Nueva Zelanda se dará la situación opuesta, es decir, el Sol se pondrá durante el tránsito, que será completamente invisible desde el norte de Europa, centro y este de Asia, Japón, Indonesia y Australia.

Visibilidad del tránsito de Mercurio del 11 de noviembre de 2019
Visibilidad del tránsito de Mercurio del 11 de noviembre de 2019.
Créditos de la imagen: Ricardo J. Tohmé

Transmisiones en vivo del tránsito de Mercurio

En los próximos días agregaremos aquí más enlaces a las distintas transmisiones en vivo del tránsito de Mercurio, a medida que las mismas sean anunciadas:

Observatorio Griffith, desde Los Angeles, California

Observatorio Slooh, desde Islas Canarias

The Virtual Telescope Project desde Roma, Italia

TimeAndDate.com desde Stavanger, Noruega

Cómo observar el tránsito de Mercurio 2019

El siguiente gráfico muestra los tiempos de cada uno de los cuatro contactos y el momento de máximo tránsito. Todos los horarios están expresados en Tiempo Universal (TU).

Tránsito de Mercurio del 11 de noviembre de 2019
Créditos de las predicciones: Fred Espenak, GSFC/NASA.
Créditos de la imagen: Ricardo J. Tohmé

Es importante aclarar que los tiempos de contacto son geocéntricos, es decir, están calculados para un observador hipotético situado en el centro de la Tierra. De todas formas, los tiempos de contacto locales no diferirán en más de 2 minutos para cualquier ubicación del planeta desde donde sea visible el tránsito. Esto se debe al efecto del paralaje: el disco de Mercurio puede variar hasta casi 13 segundos de arco su posición en el firmamento, dependiendo de la localización geográfica exacta del observador.

En la siguiente tabla ofrecemos la conversión a los horarios locales para distintos países de Latinoamérica:

Argentina,
Brasil, Chile,
Uruguay
(GMT-3)
Venezuela,
Bolivia,
Paraguay
(GMT-4)
Colombia,
Ecuador,
Perú,
México
(GMT-5)
Contacto I09:35:2708:35:2707:35:27
Contacto II09:37:0808:37:0807:37:08
Tránsito máximo12:19:4811:19:4810:19:48
Contacto III15:02:3314:02:3313:02:33
Contacto IV15:04:1414:04:1413:04:14

Si deseas calcular con exactitud los horarios en los que se producirá cada uno de los contactos desde tu ubicación particular, te recomendamos hacer click aquí para usar el mapa interactivo creado por el astrónomo francés Xavier M. Jubier.

Desde la perspectiva de nuestro planeta, el diámetro aparente de Mercurio (de unos 10 segundos de arco) será unas 194 veces menor al del Sol. Por eso, es recomendable usar un telescopio con un aumento entre 50x y 100x para observar el evento. En términos generales, los requerimientos visuales y fotográficos son similares a los necesarios para observar manchas solares y eclipses parciales de Sol: el telescopio debe contar con los filtros adecuados para permitir una observación segura.

Los astrónomos aficionados más avanzados pueden contribuir cronometrando los cuatro contactos con el limbo solar durante el ingreso y el egreso de Mercurio. Las técnicas de observación y el equipamiento necesario son similares a los utilizados en las ocultaciones lunares.

Las etapas de un tránsito de Mercurio

Los principales eventos a observar durante un tránsito de Mercurio son denominados contactos. Se trata de cuatro momentos en los que las circunferencias de los discos de Mercurio y el Sol son tangentes entre sí, es decir, están en contacto en un solo punto. Estas etapas son análogas a los que pueden observarse en un eclipse anular de Sol:

  • Primer contacto (I): Marca el inicio del tránsito, cuando el disco del planeta «toca» por primera vez el limbo (borde del disco solar). Resulta difícil determinar el momento exacto en que esto ocurre, pero pocos segundos después, el planeta puede ser percibido como una pequeña muesca en el limbo perfectamente circular del Sol.
  • Segundo contacto (II): Es el momento en que el disco oscuro del planeta cruza por completo el limbo solar, y a partir de entonces resulta visible en su totalidad por delante del Sol. Durante las horas siguientes, la silueta del planeta atraviesa lentamente el brillante disco solar.
  • Máximo tránsito: El instante en que los centros del disco del Sol y el disco de Mercurio están separados por la menor distancia angular, que en esta oportunidad será de 75,9 segundos de arco.
  • Tercer contacto (III): El planeta vuelve a «tocar» el lado opuesto del limbo solar luego de haber atravesado su disco.
  • Cuarto contacto (IV): El disco del planeta finalmente «sale» del disco solar por completo, dando por finalizado el tránsito y volviéndose nuevamente invisible.

Los contactos I y II definen la denominada fase de ingreso, y los contactos III y IV conforman la fase de egreso del tránsito.

Etapas de un tránsito a través del disco solar
El diagrama muestra las etapas de un tránsito planetario a través del disco del Sol. Los tamaños angulares del planeta y el sol no están dibujados a escala.
Créditos de la imagen: Ricardo J. Tohmé.

Las observaciones de los contactos I y IV siempre tendrán un pequeño margen de error, ya que Mercurio sólo es visible luego del contacto I y antes del contacto IV. Sin embargo, si se cuenta con un filtro solar H-alfa (hidrógeno alfa), el planeta puede resultar visible antes de ingresar al disco solar, al pasar por delante de alguna prominencia solar o la cromósfera, antes y después de los contactos I y IV respectivamente.

El efecto de la «gota negra»
El efecto de la «gota negra», observado durante el contacto II del tránsito de Venus de junio de 2004. Créditos de la imagen: Juan Carlos Casado.

Justo después del contacto II, y de nuevo justo antes del contacto III, es probable que se observe el efecto óptico denominado «gota negra»: en ese momento, una  pequeña «lágrima» negra parece conectar el disco de Mercurio con el limbo del Sol, lo que dificulta determinar con precisión el momento exacto de ambos contactos.

Advertencia

Mirar directamente al Sol puede provocar daños inmediatos, indoloros e irreversibles a los ojos, pudiendo incluso causar ceguera permanente. Cuando se observa un tránsito de Mercurio, debe usarse la protección adecuada, como un vidrio de máscara de soldar con una densidad de al menos DIN 14, o preferiblemente, una lámina de polímero como los filtros solares Baader o Thousand Oaks. En caso de no contar con protección, es imprescindible emplear técnicas de observación solar indirecta, como la proyección de la imagen del Sol en una superficie plana. Si tienes dudas al respecto, te recomendamos acudir al grupo o asociación astronómica más cercana para obtener asesoramiento al respecto.

Los astrónomos aficionados más avanzados pueden participar de una campaña de observación cronometrando los cuatro contactos con el limbo solar durante el ingreso y el egreso de Mercurio. Las técnicas de observación y el equipamiento necesario son similares a los utilizados en las ocultaciones lunares. Para más información, hacer click aquí.

¿Por qué se producen los tránsitos de Mercurio?

Los tránsitos de Mercurio y Venus son un fenómeno astronómico bastante infrecuente. En el caso de Mercurio, se produce un promedio de 13 tránsitos cada siglo. El último tránsito de Mercurio ocurrió en 2016. En comparación, los tránsitos de Venus ocurren en pares (los últimos fueron en 2004 y 2012), con intervalos de más de cien años hasta el siguiente par.

La órbita de Mercurio se encuentra inclinada unos 7° con respecto a la de nuestro planeta, por lo que Mercurio intersecta el plano de la órbita terrestre, denominado eclíptica, en dos puntos o nodos, uno alrededor del 8 de mayo (nodo descendente) y otro el 10 de noviembre (nodo ascendente).

Los tránsitos ocurren cuando Mercurio está cruzando uno de esos nodos y además se encuentra en conjunción inferior, es decir, cuando las posiciones del Sol, Mercurio y la Tierra forman una línea recta en el espacio, con los tres cuerpos en ese orden.

La geometría de los tránsitos de Mercurio
Actualmente, todos los tránsitos de Mercurio ocurren alrededor del 8 de mayo o el 10 de noviembre. Dado que la órbita de Mercurio está inclinada unos 7° con respecto a la de la Tierra, el planeta intersecta la eclíptica en dos puntos o nodos durante esas fechas. Si además Mercurio se encuentra en conjunción inferior en ese momento, se producirá un tránsito. Créditos de la imagen: ESO / Ricardo J. Tohmé.

Otro factor importante es la elevada excentricidad orbital de Mercurio, que hace que la distancia entre el planeta y el Sol varíe de 46 a 70 millones de kilómetros. Durante su perihelio, la velocidad orbital de Mercurio (59 kilómetros por segundo) es casi un 50% más rápida que en su afelio (38,9 kilómetros por segundo).

Como consecuencia, la probabilidad de que se produzca un tránsito durante noviembre es casi dos veces mayor que durante mayo, cuando Mercurio está cerca de su afelio. Al desplazarse más lentamente en su órbita, resulta menos probable que Mercurio cruce el nodo descendente durante una conjunción inferior.

La velocidad orbital variable, sumada a las diferentes trayectorias aparentes de Mercurio a través del disco solar, hacen que la duración de cada tránsito sea diferente, pudiendo extenderse hasta unas 9 horas.

Un tránsito de Mercurio desde el espacio

Este video muestra un timelapse del anterior tránsito de Mercurio, el 9 de mayo de 2016, capturado desde el espacio en distintas longitudes de onda por la sonda SDO (Solar Dynamics Observatory):

Créditos: NASA / GSFC / SDO / Genna Duberstein.

Fuentes consultadas: Fred Espenak, GSFC / NASA | Xavier M. Jubier