Lunes 10 de diciembre de 2018, 07:24 (TU)

Confirman que la estrella HD 162826 es una “hermana” del Sol

Un equipo de astrónomos estadounidenses confirmó que una estrella de la constelación Hercules, catalogada como HD 162826, se formó en el mismo cúmulo estelar en el que surgió nuestro Sol.

HD 162826 está ubicada a 110 años luz de distancia, y su masa es un 15 por ciento mayor a la del Sol. La “hermana” de nuestra estrella no es visible a ojo desnudo en el firmamento, pero usando la siguiente carta estelar puede ser observada fácilmente mediante binoculares de baja potencia:

hd162826

Los astrónomos, liderados por Iván Ramírez de la Universidad de Texas en Austin, analizaron unas 30 estrellas mediante observaciones espectroscópicas de alta resolución obtenidas en el Observatorio McDonald, en Texas, y el Observatorio Las Campanas, en Chile. Los científicos seleccionaron esas 30 estrellas a partir de estudios previos que las señalaban como potenciales “hermanas” solares, basándose en sus movimientos propios, edades y composiciones.

Las estrellas como el Sol suelen formarse en cúmulos; existe amplia evidencia de este tipo de procesos en toda la Vía Láctea, y el caso más conocido quizás sea el del cúmulo estelar del Trapecio, en la Nebulosa de Orión. Por lo general, una vez que las estrellas comienzan a brillar como producto de la fusión nuclear, sus interacciones gravitacionales con otras “hermanas” cercanas terminan eyectándolas del cúmulo donde nacieron, hacia el medio interestelar de nuestra galaxia. A pesar de viajar miles de años luz, el lugar de formación de las estrellas puede ser determinado mediante el análisis detallado de la composición química de sus atmósferas y sus movimientos a través del espacio. Usando estas evidencias, el equipo de Ramírez fue capaz de confirmar a HD 162826 como una “hermana” solar.

Este descubrimiento ayudará a encontrar otras estrellas “hermanas” del Sol, lo que podría permitir determinar cómo y dónde se formó el Sol, y por qué nuestro sistema solar se volvió favorable al desarrollo de la vida. “Queremos saber dónde nacimos”, declaró Ramírez. “Si pudiéramos determinar en qué parte de nuestra galaxia se formó el Sol, sería posible calcular las condiciones iniciales del sistema solar. Eso podría ayudarnos a entender por qué estamos acá”.

Adicionalmente existe la posibilidad, “pequeña pero no nula” según Ramírez, de que las estrellas hermanas del Sol como HD 162826 puedan tener a su alrededor planetas capaces de albergar vida. En los inicios de su formación dentro del cúmulo donde nacieron, colisiones frecuentes podrían haber fragmentado esos planetas. Estamos muy lejos de poder determinar algo así con certeza, pero quizás esos fragmentos viajaron de un sistema planetario a otro, y hasta podrían haber sido responsables de traer formas de vida primitiva a la Tierra en sus inicios. “Podría decirse que las hermanas solares son candidatos clave en la búsqueda de vida extraterrestre”, concluyó el astrónomo.

Hasta el momento no se sabe si HD 162826 posee planetas a su alrededor. Un estudio de los astrónomos Michael Endl y William Cochram de la Universidad de Texas, sumado a los cálculos de Rob Wittenmyer de la Universidad de Nueva Gales del Sur, descarta la existencia de planetas masivos cercanos a la estrella, e indica que es poco probable que un planeta similar a Júpiter la orbite. Sin embargo, los datos obtenidos hasta ahora no permiten excluir la presencia de planetas más pequeños de tipo terrestre.

El descubrimiento de una única “hermana” solar es interesante, pero el objetivo principal del proyecto de Ramírez y su equipo va más allá: intentan refinar el procedimiento para identificar hermanas solares, adelantándose al aluvión de datos que se espera recibir pronto de la misión Gaia, el telescopio de la Agencia Espacial Europea que creará el mapa más grande y preciso de la Vía Láctea en tres dimensiones.

Según Ramírez, los datos de Gaia “no van a estar limitados al vecindario solar”, ya que se obtendrán las distancias exactas y movimientos propios de mil millones de estrellas. “El número de estrellas que podemos estudiar se multiplicará por un factor de 10.000”, agregó. Esto permitirá que en poco tiempo los astrónomos puedan buscar hermanas solares hasta el centro mismo de nuestra galaxia.